Casa Pasiva, la casa que no necesita ni calefacción ni aire acondicionado.

Se imaginan vivir en una casa dónde no es necesario preocuparse por la factura energética? Un hogar inteligente que nos evita poner la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano? Parece estar sólo al alcance de Bill Gates pero lo tenemos más cerca de lo que parece. Concretamente en Torrelodones. Esta localidad madrileña acoge una de las llamadas casas “pasivas”, viviendas diseñadas especialmente para proporcionar una temperatura ambiente agradable a través de la eficiencia energética.

La edificación tiene dos plantas y 650 metros cuadrados pero sólo consume la energía equivalente a una bombilla de 65 vatios. Este “milagro” no ocurre gracias a un complejo ordenador de alta tecnología sino a los recursos que ofrece la arquitectura bioclimática. Esta técnica combina el conocimiento de las condiciones climatológicas de cada lugar –temperatura, humedad, posición del sol– con una construcción estratégica que se adapta a estos elementos para crear ambientes confortables. Además la vivienda está hecha con material natural y reciclable, principalmente un tipo de madera nórdica muy resistente a la humedad para potenciar su función aislante.

Aunque asombra la sencillez con la que parece estar levantada, todo en la casa está estudiado al milímetro: el grosor de las paredes, la orientación, el material de la cubierta, el tamaño de las ventanas, los sistemas de ventilación, etc. Elementos como muros de aislamiento, dobles y triples revestimientos o una gran chimenea central aquí son fundamentales para cumplir con los estándares de eficiencia energética. Pero los resultados merecen la pena.

Según sus diseñadores, la empresa 100×100 madera, el ahorro en energía puede ser de hasta un 90% respecto las viviendas convencionales. Esto prácticamente elimina el gasto energético que millones de familias afrontan cada año, sobretodo en plena cuesta de enero. No sólo porque la casa por sí sola ya proporciona calor y frescura cuando toca sino también porque la disposición estratégica de ventanas hace que se aproveche más la luz solar y se reduzca la iluminación artificial.

Las casas “pasivas” como la de Torrelodones son todavía un secreto bien guardado. Su precio es mayor al de las viviendas convencionales y de momento sólo se hacen por encargo a través de empresas como 100×100 madera, distribuidora de los modelos que idea la firma finlandesa Kuusamo Log Houses. Pero su inversión queda en buena medida compensada por el ahorro anual en energía.

En plena crisis y con la venta de casas todavía bajo mínimos este tipo de edificaciones alternativas están tomando el relevo y emergiendo con fuerza. Por un lado porque atraen. Robustas vigas de madera, chimenea en el interior, grandes ventanales… Te entran ganas de entrar a vivir con solo ver las fotos. Y por otra parte porque son estructuras capaces de unir tres ámbitos que muchos creen incompatibles: medio ambiente, comodidad y ahorro.

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