Certificado energético para vender o alquilar una vivienda en España

El pasado viernes se confirmó mediante un conjunto de medidas aprobadas en el Consejo de Ministros que los usuarios que deseen alquilar o vender casa deberán hacerse con un certificado energético de la vivienda.

Este certificado que ya se lleva desarrollando durante dos años en Europa va a suponer un nuevo coste en el mercado de la vivienda, pero también va a servir para orientar a los futuros compradores a conocer mejor el estado en el que se encuentra. Esta práctica consiste en realizar una medición que se hace a los inmuebles para asignarles una tasación según su valoración de eficiencia energética que se transforma en una etiqueta y que va desde la letra A a la G, siendo los inmuebles calificados con una A los más eficientes, y con una G los menos eficientes. Los técnicos que la realizan reflejan en el mismo certificado los cambios potenciales que los propietarios podrían realizar en la vivienda si lo consideran oportunos.

En esta valoración de eficiencia energética, si se encuentra más cerca de la A, se va a encarecer la vivienda, porque es un valor añadido a la misma.
Entre una vivienda con mejor o peor calificación energética puede haber una diferencia de ahorro importante, hasta traducirse en un 70% de ahorro energético. Por lo que el valor de la misma se podría encarecer más o menos según la letra que obtenga.
En la asignación de la letra que se le da a cada casa influirán condiciones como por ejemplo si se ha realizado una reforma, la calidad de los cerramientos, la instalación eléctrica, climatización, si la caldera es eficiente, la sonorización para evitar ruidos…

Según Jorge Marco, director comercial de la Red de Certificadores Energéticos en una entrevista reciente realizada por fotocasa, en los factores que determinan que una vivienda se encuentre en una buena calificación de eficiencia energética se observan aspectos como su orientación. No es lo mismo que una vivienda esté orientada al sur que una que esté orientada al norte, o que tenga muchas o pocas fachadas que den al exterior. Se mide también el tamaño de las ventanas y el tipo de cristal que tienen, los materiales de construcción o  las instalaciones de calefacción y de climatización de que dispone. Por ejemplo, la eficiencia energética es muy diferente si se trata de una instalación de gasoil o eléctrica, que son más ineficientes que si nos referimos a una instalación de gas o de biomasa, que resultan más eficientes.

Estarán obligados a realizar esta certificación con la nueva normativa según indica Jorge Marco, los inmuebles que se pongan a la venta y en alquiler en primer lugar. Pero también hay otro tipo de propiedades privadas, las de más de 500 m2, que aunque no entren en el mercado inmobiliario, si son espacios de acceso público (como oficinas, establecimientos, hoteles, entidades financieras…) también estarán obligados a realizarla. El coste de calificar y certificar una vivienda está cerca de los 250€ más IVA. En este precio se incluye la medición y tasación de la misma así como la entrega del certificado y la etiqueta de eficiencia energética.

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