Claves para flexibilizar el espacio

¡¡FLEXIBILIZA!!


Es de sobras conocida la flexibilidad laboral, la flexibilidad horaria,…. Pero cuando hablamos de flexibilizar el espacio, parece que “nos están hablando en chino”.

Tengo una debilidad, quizás podría llamarlo “defecto profesional”, pero no puedo evitar observar, cuando voy casa de alguien, cómo vive y trato de analizar si la vivienda se adapta a su forma de vida y a sus costumbres cotidianas.

Es curioso ver como toda la familia acaba reunida en el salón, los niños haciendo deberes, papá mirando la tele y mamá preparando los ingredientes de la cena para poder controlar al peque de la casa, que se distrae jugando con tooodos los juguetes que han traído de su habitación.

En esos momentos, la mayor parte de las tardes-noches junto con los fines de semana, la vida de toda la familia se instala en un único espacio, adaptándolo como se puede para poder centrar allí la actividad.

Existe un gran conformismo en este sentido, no nos planteamos el trabajo que conlleva desplazar todos los “utensilios” necesarios día tras día de su lugar de almacenaje al salón y viceversa, para poder compartir un rato en familia. ¿No sería más productivo hacer un planteamiento y flexibilizar el uso del salón, para hacernos la vida más cómoda? (ya es bastante complicada en todo lo demás).

Hay herramientas que nos permitirán conseguirlo.

Está claro que no están las cosas para obras, pero podemos flexibilizar el espacio que tenemos y adecuarlo a las necesidades de cada miembro de la familia, sin apenas coste. Ahí van algunas ideas:

 

  • Comparte el espacio. No hace falta que tus hijos traigan cada día las cosas de su habitación al salón. Si no son lo suficientemente mayores querer estudiar en su propio dormitorio, puedes compartir un pequeño espacio del mueble donde guardas tu vajilla para ubicar sus “imprescindibles”.

 

 

  • Si son pequeños y se dedican a jugar o dibujar, cédeles un pequeño rincón, pensado exclusivamente para ellos. Puedes incluirles una estantería para dejar sus cuentos o un baúl para recoger los juguetes. Tu salón quedará recogido en un momento.

 

 

  • Si mesa del comedor se usa únicamente para celebraciones en el caso de que la cocina tenga office. Dale un uso a la misma, durante el resto del tiempo. Conviértela en una mesa de estudio, donde tus hijos podrán hacer los deberes cuando vuelven del cole, y donde tú misma o tu pareja podéis desarrollar vuestra jornada laboral si trabajáis desde casa.

 

 

  • Si tienes espacio suficiente busca un hueco para colocar un escritorio, donde poder leer tus e-mails, hacer tu control de la economía familiar, o simplemente leer un buen artículo.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En muchas ocasiones no es necesario comprar de nuevo para generar nuevos espacios, simplemente estudiando y reorganizando los muebles del salón lo conseguiremos.

Espero que te animes a analizar tu salón, le des una vuelta a las posibilidades y ubiques en él esos pequeños rincones que te harán la vida más fácil. ¡flexibiliza!

 

Mariola Figuerola Abizanda,

MiF ASSOCIATS, SCPP

[email protected]

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