La Cantina: cine, comida sana y música en El Matadero

Si hay un paraíso cultural madrileño, ése es El Matadero, un complejo de naves a orillas del Manzanares que ejerce de efectivo laboratorio artístico desde 2006, fecha en la que se alzó el telón de este espacio interdisciplinar que antaño funcionaba como almacén de patatas o invernadero. Este lugar con historia despliega ocio y sabiduría por los cuatro costados. Las letras conviven con el teatro, la música… y las pizzetas, manjar que colecciona aplausos en una de las estancias con más encanto del conjunto.

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Hablamos de La Cantina, un área que mantiene la apariencia de los albores del siglo pasado y se nutre de estética vanguardista; una explosiva mezcla que convierte a esta estancia, ubicada en la antigua caldera de El Matadero, en una de las más visitadas. Y es que el sabor de un café en este lugar cálido y con un toque industrial situado junto a la Cineteca, la única sala del país dedicada casi en exclusiva a la no ficción, impregna de magia esta apuesta taberna que fusiona el aspecto de los ladrillos con elementos de acero (un antiguo horno engalana la nave).

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La cafetería comunica con el cine mediante un gran ventanal y en ese recorrido, mientras escuchamos los sonidos del jazz que brotan de un vetusto y exquisito tocadiscos, descubrimos un graderío, flores, velas, escaleras adornadas con cojines, originales mesas de madera y sillas de cartón. Los altos techos y las lámparas no pasan desapercibidos en la arquitectura de este rincón ideal para finiquitar tu tarde cultural, mejorada si accedes a su cautivadora terraza, comparada con la reconocida Kulturbrauerei berlinesa.

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Y aún no hemos abordado otro de los puntales de este restaurante, su cocina ecléctica, casera, ecológica y gourmet; una mezcla explosiva en la que destacan las mencionadas pizzetas, el cuscús a la menta, los buñuelos turcos, paté, hummus o el sandwich con pan de hogaza. La elección se antoja complicada entre tanta exquisitez. Y mientras decides qué degustar puedes acariciar a tu can, pues en esta cafetería de decoración minimalista son bienvenidos los perros. Ya tienes más de una buena razón para hacer una visita a La Cantina.

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